Capítulo 2. No es suficiente.

Me levanto del suelo completamente colorada,  y le miro fijamente.
-Será mejor que me vaya.
-No tienes por qué irte- dice él incorporándose a mi vez y mirándome a los ojos.
-Tengo que volver a casa.
-Si cada vez que te suelte un piropo vas a huir de mí, voy a dejar de hacerlo.
-Deja de hacerlo, podré vivir con ello- él sonríe-. Y que conste que no estoy huyendo, es sólo que no me apetece decirte que tu risa también es preciosa, no es necesario que nadie te agrande el ego.
-¿Ego yo?- me mira con asombro fingido y yo sonrío- ¡Qué poco me conoces!
-Puede que otra cosa no, pero conocerte te conozco.
-No me conoces tanto como crees. Hay cosas de mí que no sabes- dice él.
-¿Ah no? ¿Y qué no sé?
-Muchas cosas.
-Pues dímelas.
-No- dice firme.
-¿Por qué?
-No sé cómo podrías tomártelas- responde sonriendo peligrosamente.
-Me las tomaría genial. Pero si no quieres contármelas, no me las cuentes.
-Entonces, no te las contaré.
-Vale- respondo enfadada. Él comienza a reírse- ¿Qué te hace tanta gracia?
-Sigues siendo la misma niña orgullosa.
-Y tú el mismo imbécil creído.
-Puede ser… -responde volviendo a sonreír- Pero por eso mismo levanto pasiones.
-¿Te sientes orgulloso de gustarle a las chicas sólo por eso?
-No les gusto sólo por eso. También está mi gran belleza, mi espectacular personalidad y mi gran corazón. Sin olvidar que cocino de perlas- sonríe.
-Se te ha olvidado algo- me mira confundido-, tu gran modestia-. Asiente sonriente.
-Claro, se me había olvidado lo más importante.
-Debería volver a casa, se está haciendo de noche- digo de pronto.
-Claro, como vives tan lejos- sonríe. Yo no digo nada, me quedo parada mirándole mientras mi corazón enferma por momentos-. Allie, joder.
-¿Qué?
-Lo siento, ya lo sabes.
-¿Lo sientes?- él asiente- ¿Y crees que con un simple lo siento se arregla todo?- se queda callado, de pie mirándome fijamente y esperando que siga hablando-. Pues no. 
Me giro y salgo de la habitación. Bajo las escaleras con rapidez, pero cuando llego a la puerta me giro esperando que haya bajado detrás de mí, que me haya seguido para pedirme perdón o para pedirme que me quedara. Sin embargo, él no está. Salgo de su casa, aún confundida y avanzo por mi jardín hasta llegar  a mi puerta. La abro con delicadeza y entro. Saludo a mis padres sin mucho entusiasmo y me deslizo hasta mi habitación. Observo en silencio la ventana, esa ventana que ahora está cerrada y en calma, aunque solo en apariencia. Me quito la ropa y me coloco mi preciosa camiseta de dormir, con cientos de agujeros y mis pantalones de terciopelo negro. Sí, una preciosa combinación. Recojo mi pelo en un improvisado moño y me siento en la cama con las piernas cruzadas. Me agacho y saco la caja de debajo de mi cama. La abro con cuidado  y suspiro con fuerza, mientras una punzada de dolor se clava en mi pecho. Una fría lágrima recorre mi rostro. Ahí estás, las 29 fotos; todas y cada una de ellas. Escojo algunas y las miro llorando y gritando en silencio. Susurro su nombre repetidas veces y golpeo la almohada con fuerza. ¿Por qué? ¿Por qué había tenido que aparecer ahora? Ahora que todo iba bien, ahora que ya no me importaba, ahora que me había acostumbrado a vivir sin él.… Sigo llorando desesperadamente, hasta que minutos después me relajo y las lágrimas cesan. Mi almohada está empapada por culpa de mi repentino llanto. Algunas lágrimas aún pasean despistadas por mi mejilla, dejando una marca a su paso. Las seco con mi agujereada camiseta gris y cierro los ojos con fuerza. Cuando ya estoy completamente recuperada vuelvo a colocar las fotos que yacen esparcidas por todas partes, en la caja y la escondo de nuevo debajo de la cama. Me acuesto lentamente y me quedo profundamente dormida.
Oigo unos golpes y abro los ojos. Miro hacia todas partes, asustada. Mis ojos se detienen en mi ventana. Veo el contorno de una figura, justo detrás del cristal. Los golpes se repiten y compruebo que, efectivamente provienen de la ventana. Me levanto con torpeza y enciendo la luz. Miro el reloj mientras mis ojos se acostumbran a la luminosidad. Las dos menos diez. ¿Quién puede estar golpeando mi ventana a estas horas? Me acerco a la ventana y la abro.
-¿Derek?- pregunto con la voz ahogada.

4 comentarios:

Samy_Belieber dijo...

Me ha encantado! :) Ha sido un capitulo muy bonito, seguro que Derek es alguien que va a ser importante para Allie.
Que ganas tengo de leer el siguiente!!
Un beso

Amantedelpolvodehadas dijo...

Me aleegro un montón cariño :)
Jajajaja, fue alguien muy importante y lo seguirá siendo.
Mañana lo subo si puedo.
¡Muchos besos para ti!

Victoria ~ dijo...

Me encantaron los capitulos!! Espero que subas pronto los que siguen :)
Feliz año :D
Besos!!

Amantedelpolvodehadas dijo...

Oh, gracias :)
Esta tarde si puedo, subo los siguientes :3
Igualmente.
Muchísimos besos para ti (L)

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